Inti García Santamaría,
México, DF, 1983
Poemas:
27/10/08
26/10/08
David Bustos
David Bustos,
Chile.
Poema:
EJERCICIO Nº 11
(una biblioteca de sonidos)
En este alicate he encontrado las pruebas los tiros
las luces de bengala las pez-uñas de tus ojos hilos
de volantín cabello fractura la hepatitis he encontrado
atrofiado los músculos dorsales y abdominales.
He encontrado los dientes y las tapaduras los muebles
acumulados y apilados en un rincón de tu esqueleto.
He encontrado un meñique menos un anillo
en el anular y una escoliosis como S italiana
un par de canciones mal bailadas una miopía
de leer literal las obras completas de Marx una guitarra
he encontrado dos cuerdas desafinadas un pañuelo
en la parte superior de la guitarra una foto de tu pareja
en tu oreja he encontrado una frase de tu hija
en el momento de la detención he encontrado eso
una voz de niña una voz que ahora mismo es más gruesa
una voz que se acumula en tu oreja como los cristales
acumulan el zumbido del viento.
___
Poema tomado de: Ejercicios de Enlace, inédito
Chile.
Poema:
EJERCICIO Nº 11
(una biblioteca de sonidos)
En este alicate he encontrado las pruebas los tiros
las luces de bengala las pez-uñas de tus ojos hilos
de volantín cabello fractura la hepatitis he encontrado
atrofiado los músculos dorsales y abdominales.
He encontrado los dientes y las tapaduras los muebles
acumulados y apilados en un rincón de tu esqueleto.
He encontrado un meñique menos un anillo
en el anular y una escoliosis como S italiana
un par de canciones mal bailadas una miopía
de leer literal las obras completas de Marx una guitarra
he encontrado dos cuerdas desafinadas un pañuelo
en la parte superior de la guitarra una foto de tu pareja
en tu oreja he encontrado una frase de tu hija
en el momento de la detención he encontrado eso
una voz de niña una voz que ahora mismo es más gruesa
una voz que se acumula en tu oreja como los cristales
acumulan el zumbido del viento.
___
Poema tomado de: Ejercicios de Enlace, inédito
7/10/08
Aurelio Meza y Daniel Malpica
Aurelio Meza & Daniel Malpica,
México, DF.
Poemas
ASPHALTE ASPHYXIANT
(por un servidor)
.
las calles también
tienen
sus muertos
......................diluidos
....entre el asfalto que
.....día a día........raspan cucharadas de soledad
.
la calle también tiene
sus muertos
...................que miran....indiferentes a
...........................................la vida como si no fuera
.......................................................como si no existiera
.........muertos que
...............no
.......hemos nacido
....que miramos
.........instantes imprecisos
......................sobre un pergamino de segundos
muertos caminantes
que escuchan crujir
su ruido lleno de silenciosa estática
..........(gritos arrítmicos sin
...........palabras)
.
...............las calles también tienen sus muertos
................codeándose uno sobre otro
.................para morir primero
.......(ellos
............también se asfixian de soledad)
y
a estas alturas
podría decir que
las calles.........tienen más vida......que sus propios
..............muertos...
___
Poema tomado de: aqui
México, DF.
Poemas
ASPHALTE ASPHYXIANT
(por un servidor)
.
las calles también
tienen
sus muertos
......................diluidos
....entre el asfalto que
.....día a día........raspan cucharadas de soledad
.
la calle también tiene
sus muertos
...................que miran....indiferentes a
...........................................la vida como si no fuera
.......................................................como si no existiera
.........muertos que
...............no
.......hemos nacido
....que miramos
.........instantes imprecisos
......................sobre un pergamino de segundos
muertos caminantes
que escuchan crujir
su ruido lleno de silenciosa estática
..........(gritos arrítmicos sin
...........palabras)
.
...............las calles también tienen sus muertos
................codeándose uno sobre otro
.................para morir primero
.......(ellos
............también se asfixian de soledad)
y
a estas alturas
podría decir que
las calles.........tienen más vida......que sus propios
..............muertos...
___
Poema tomado de: aqui
27/9/08
Alejandra Fritz
Alejandra Fritz,
Chile, 1982.
Poemas
Siempre hay tiempo para todo
para que mi madre llegue
convirtiendo el desorden de la casa
en un drama familiar
para que lloremos todos juntos
mi padre sepa de una vez por todas
que uno de nosotros fue violado cuando niño
y terminen los dos comiendo
un trozo de carne muerta
que no es más que eso
un plato llenos de recuerdos sin sabor
*
Resulta extraño
verte lavar las sabanas de tu madre
minucioso preocupándote que ninguna flor
sea más roja que la del resto del estampado
Con vergüenza busco las pantaletas
que sin vergüenza bajaron la cama
Sentada culpable sobre el colchón
espero entres al baño
me visto rápido
y tomo la mochila
camino sola
creyéndome puta, tonta y embarazada
*
Todos exhiben
jardines colgantes de pena
en las fachadas de los edificios
enmarcados en anchas ventanas
tratan de sacar la cabeza
afirmando la cortina
que no se cierre
pero que no entre el sol
así viven
en grandes acuarios
departamentos inundados
dentro caballos de mar
algunos
cambian de femenino a masculino
de vez en cuando
___
Poemas tomados de: http://lagrancapital.blogspot.com/2006/01/alejandra-fritz.html
Chile, 1982.
Poemas
Siempre hay tiempo para todo
para que mi madre llegue
convirtiendo el desorden de la casa
en un drama familiar
para que lloremos todos juntos
mi padre sepa de una vez por todas
que uno de nosotros fue violado cuando niño
y terminen los dos comiendo
un trozo de carne muerta
que no es más que eso
un plato llenos de recuerdos sin sabor
*
Resulta extraño
verte lavar las sabanas de tu madre
minucioso preocupándote que ninguna flor
sea más roja que la del resto del estampado
Con vergüenza busco las pantaletas
que sin vergüenza bajaron la cama
Sentada culpable sobre el colchón
espero entres al baño
me visto rápido
y tomo la mochila
camino sola
creyéndome puta, tonta y embarazada
*
Todos exhiben
jardines colgantes de pena
en las fachadas de los edificios
enmarcados en anchas ventanas
tratan de sacar la cabeza
afirmando la cortina
que no se cierre
pero que no entre el sol
así viven
en grandes acuarios
departamentos inundados
dentro caballos de mar
algunos
cambian de femenino a masculino
de vez en cuando
___
Poemas tomados de: http://lagrancapital.blogspot.com/2006/01/alejandra-fritz.html
15/9/08
Christian Aedo
Christian Aedo,
Chile, 1976.
Poemas
PORNOESTAR
(fragmentos)
*
En un partido de tenis femenino
la arquitectura de los cuerpos se moldea en una blusa húmeda
una faldita cómplice que a ratos deja ver
entre los muslos sudorosos un trocito de calzón
mezclado con los gemidos de cada raquetazo
el ritmo en la muñeca
quebrándole el servicio a la soledad
derramándola aceitosa sobre un sillón para ver televisión
*
Inútiles como una mancha de semen en el piso
los videos porno bajo la cama
se deslizan en silencio por la noche
fotografías de otra época apoderándose de la pared
Y esto no significa nada más que eso
Al Parecer todo es el recuerdo de una buena película
la simetría infinita de los cuerpos impresos en papel
los juegos con la Polaroid
y las poses copiadas de Ron Jeremy
Todavía no acaban en la memoria
*
En el porno las cosas pasan
quizás como deberían suceder
sin dialogo, una cadena de acontecimientos infantiles
Un tipo encuentra a una mujer desnuda en la playa
se acerca pidiendo referencias esta perdido
Ella pone el miembro en su boca
al rato aparece un vendedor de helados y todos se divierten
Convulsionándose
En una masa oscilante de extremidades que brillan al sol
Diluyéndose como los granos de arena en la pantalla.
___
Poemas tomados de: http://www.youtube.com/watch?v=XM-25KQTYEY
Chile, 1976.
Poemas
PORNOESTAR
(fragmentos)
*
En un partido de tenis femenino
la arquitectura de los cuerpos se moldea en una blusa húmeda
una faldita cómplice que a ratos deja ver
entre los muslos sudorosos un trocito de calzón
mezclado con los gemidos de cada raquetazo
el ritmo en la muñeca
quebrándole el servicio a la soledad
derramándola aceitosa sobre un sillón para ver televisión
*
Inútiles como una mancha de semen en el piso
los videos porno bajo la cama
se deslizan en silencio por la noche
fotografías de otra época apoderándose de la pared
Y esto no significa nada más que eso
Al Parecer todo es el recuerdo de una buena película
la simetría infinita de los cuerpos impresos en papel
los juegos con la Polaroid
y las poses copiadas de Ron Jeremy
Todavía no acaban en la memoria
*
En el porno las cosas pasan
quizás como deberían suceder
sin dialogo, una cadena de acontecimientos infantiles
Un tipo encuentra a una mujer desnuda en la playa
se acerca pidiendo referencias esta perdido
Ella pone el miembro en su boca
al rato aparece un vendedor de helados y todos se divierten
Convulsionándose
En una masa oscilante de extremidades que brillan al sol
Diluyéndose como los granos de arena en la pantalla.
___
Poemas tomados de: http://www.youtube.com/watch?v=XM-25KQTYEY
13/9/08
Víctor López
Víctor López,
Chile, 1982.
Poemas
Los hermosos sentimientos hacen pésima literatura te
contaba yo. Te contaba que había estado viendo toda la
tarde documentales acuáticos en el cable- en Inglaterra una
chica llamada Mary algo así como Maria en Chile había roto
el record mundial de inmersión en profundidad. Te contaba
excitado que imaginaba que su cabeza explotaría como un
globo al tocar la superficie; aquellos globos rojos que una
vez infle en tu fiesta de cumpleaños y me besaste, mientras
estaba arriba de una silla colgando de un hilo al cielo raso
aquellas burbujas de colores. Existen peces que viven en las
profundidades abisales, como el pejesapo, de los cuales
cuelgan lamparitas chinas y otros peces que mi abuela
rebanaba en la cocina. Yo tuve miedo toda esa noche que el
cielo se viniera abajo. Tu novio decía que lo que le hacia
falta a la fiesta era la música y que los buzos lo máximo que
pueden aguantar la respiración es por un breve lapso de
minutos; yo le contaba borracho que para mi cualquier
sonido era música, cuando alguien se ducha, fríe un huevo
o tiene sexo y que los buzos verdaderos tienen agallas en el
cuello y pueden flotar en la oscuridad por años sin que
nadie descubra sus frágiles cuerpos de bailarinas, hasta que
se tiendan una mañana al fin junto a los moluscos y cangrejos
Ayer nos despedimos, era tarde. Yo me fui caminando por
la calle oscura, detrás de los arbustos hay música rara e
insectos de colores que viven en las hojas verdes. En todas
partes existe la música -me dije. Todos tenemos en nuestro
interior un distinto tipo de música: clásica, pop,
experimental. Incluso la de algunos es una especie de
chillido, un vaso que se quiebra. Ese tipo de chico soy yo. A
veces me duermo en los paraderos y sueño que mis amigos
me envían poemas de amor por Internet, yo también les
escribo, les hago saber si algún rayo en stereo hiere o no la
tranquilidad de mi puerta. Después llego a una casa enorme
que no conozco, me saco las zapatillas para no despertar a
sus habitantes y camino a tientas tan solo siguiendo el ritmo
con mis dedos, sin darme cuenta que hay pequeños cristales
en el piso que se me clavan y voy dejando un tibio rastro
sonoro por donde camino.
Antes de quedarme solo, aquel verano nos tirábamos en la
alfombra y tú me lo apretabas para que no lo derramara si
no era en tu rostro. Teníamos la radio encendida de fondo,
marcando el ritmo. Aquel verano ese fue el ritmo de mi
corazón. Por la tarde nos servíamos helado. Cuanta gente se
muere en el mundo para que nosotros nos podamos servir
moras frías con crema, esa era la reflexión después de
comer y si un buzo con escafandra puede o no bajar hasta
las profundidades donde el plancton se ilumina como la
esfera brillante de una discoteca sin que su cabeza explote
en el intento. Aquel verano no recuerdo que hayamos
discutido nunca y nos besábamos cada cinco minutos para
quitarnos las manchas de fruta helada y crema ya seca de los
labios.
Cuando escribo de Chile no pienso en Chile como un país / sino que escribo otro sinónimo más de lejanía / Algunas mañanas me despierto con una resaca semejante a una delgada línea de mar en las pestañas / Más allá una muchacha amarra flores amarillas en medio del desierto / entre sus piernas hay un cuaderno borroso que parece decir / “esta es mi escritura una niebla en la que apenas se divisa” / Escribir es siempre decir lo mismo / Ahora voy a escribir un verso genial / algo digno de Yeats / una ensoñación / sobre una venus que reposa desnuda en un estanque de peces / pero no precisamente de una venus / sino más bien de una quinceañera de los barrios bajos de Santiago / que yace violada y muerta en las riberas del Mapocho / Un surfista viaja toda su vida en un autobús que de a poco se desvanece / a veces mira a través de la ventana el paisaje / enormes carteles con nombres de ciudades desconocidas / trasladarse de un lugar / hacia otro punto / donde el mismo viaje es un signo de desvanecimiento / de continua pérdida / El le escribe poemas de amor porque no se atreve a decirle que a ama más que el universo / un día decide mostrarle sus textos y ella le dice son demasiado tontos / no dicen nada nuevo / Toda escritura es una especie de caída / leve / despacio / sin tiempo / cerca del suelo la sensación de velocidad aumenta / los ojos se dilatan / el fotógrafo enfoca la escena y le pide que por un momento / solo por un momento / cierre los ojos y que imagine que el breve viaje hacia la oscuridad / no huele siempre como un ramo de flores amarillas olvidadas en medio del desierto / En Colombia hay cientos de mariposas de colores / en Chile de vez en cuando la corriente del niño trae peces voladores que se elevan a varios centímetros de altura / Toda escritura es precisamente esto / que salga el sol cuando deseamos que salga el sol / y ponernos abrigos bufandas cuando deseamos que esto mismo muera
Qué es el verano sino el deseo de olvidar / de nada sirve guardar bajo llave las prendas de la lluvia / si al desembarcar en un terminal o en un aeropuerto de una ciudad lejana / descubres que los neones de la noche y los taxistas de la esquina aún te reconocen / tus ojos son una nube polvorienta / que mancha las sábanas de un motel solitario en Nueva Cork / de nada sirve subir de a poco la cabeza / y ver cómo en las pantallas de vuelo / a cada minuto / a cada segundo los destinos de la gente cambian / si tú al llegar a casa temprano / buscas en los mismos avisos económicos el nombre de una chica / para conversar con ella de cómo la tarde se ha venido derramando suave / como un cubito de hielo en un vaso de vodka / de nada sirve el verano entonces te dices / si lo único que queremos / si lo único que deseamos / no es precisamente lo que quema el sol / cuando al otro lado de la cama al igual que un adonis muerto yace el poema
Casi siempre los días se alargan una o dos horas / bajo la línea solitaria del ecuador / en Chile los días son más cortos / más faltos de luz / los leones del cielo así lo dicen / todo lo que ha sido escrito es parte de una vieja película / pero tú a veces piensas en aquella película como en la escena de un sueño que se sigue rodando / una mujer se queda inmóvil al borde de una pileta con peces / un muchacho de color le maquilla con delicadeza su rostro / no hay nada original en eso / la misma idea de la muerte ha sido filmada muchas veces / En verano los muchachos del barrio abren los grifos y se bañan / una vez yo estaba desnudo viendo una cinta donde un tipo estaba abandonado a su suerte en medio del mar / alrededor de él había una aureola brillante de peces voladores / el tipo se tiraba a su tabla / se tapaba la cara / mientras que los peces arriba de él agitaban sus aletas hasta volver a sumergirse / aquello provocaba una finísima lluvia de cristales que le bañaba el cuerpo / Sin embargo nada de esto tiene relación con Chile Mariel acá los días son más cortos / más faltos de luz / no recuerdo vez alguna que nuestros cuerpos / no hayan sido bañados por otra cosa más que oscuridad
Lamentablemente Mariel perdemos del poema sólo lo preciso / nada más ni tampoco nada menos / lo que se puede perder / pasa en el desprendimiento continuo de la cal en las paredes / en su blanco muerto / es una línea trizada cada tanto / definición de una carretera que dirige al norte / con un animal tirado en medio de la noche / lo que se puede perder / como a través de un nudo / de una tubería / de un pasillo vuelto a dar vuelta bajo la falda del agua / así es el espacio que se cruza en silencio / desde un puente o una barandilla que se desvanece / vacío / lo que se puede perder Mariel / lamentablemente nunca será una fotografía en primer plano / blanca y negra / de nosotros mismos
___
Textos tomado de "Los Surfistas", texto ganador del concurso hispanoamericano de poesía organizado por revista "Amigos de lo Ajeno / Vox / Album del Universo Bacterial" y publicado por Editorial Vox. Buenos Aires. 2006
y de: http://www.esperpentia.cl/victor_lopez.htm
Chile, 1982.
Poemas
Los hermosos sentimientos hacen pésima literatura te
contaba yo. Te contaba que había estado viendo toda la
tarde documentales acuáticos en el cable- en Inglaterra una
chica llamada Mary algo así como Maria en Chile había roto
el record mundial de inmersión en profundidad. Te contaba
excitado que imaginaba que su cabeza explotaría como un
globo al tocar la superficie; aquellos globos rojos que una
vez infle en tu fiesta de cumpleaños y me besaste, mientras
estaba arriba de una silla colgando de un hilo al cielo raso
aquellas burbujas de colores. Existen peces que viven en las
profundidades abisales, como el pejesapo, de los cuales
cuelgan lamparitas chinas y otros peces que mi abuela
rebanaba en la cocina. Yo tuve miedo toda esa noche que el
cielo se viniera abajo. Tu novio decía que lo que le hacia
falta a la fiesta era la música y que los buzos lo máximo que
pueden aguantar la respiración es por un breve lapso de
minutos; yo le contaba borracho que para mi cualquier
sonido era música, cuando alguien se ducha, fríe un huevo
o tiene sexo y que los buzos verdaderos tienen agallas en el
cuello y pueden flotar en la oscuridad por años sin que
nadie descubra sus frágiles cuerpos de bailarinas, hasta que
se tiendan una mañana al fin junto a los moluscos y cangrejos
Ayer nos despedimos, era tarde. Yo me fui caminando por
la calle oscura, detrás de los arbustos hay música rara e
insectos de colores que viven en las hojas verdes. En todas
partes existe la música -me dije. Todos tenemos en nuestro
interior un distinto tipo de música: clásica, pop,
experimental. Incluso la de algunos es una especie de
chillido, un vaso que se quiebra. Ese tipo de chico soy yo. A
veces me duermo en los paraderos y sueño que mis amigos
me envían poemas de amor por Internet, yo también les
escribo, les hago saber si algún rayo en stereo hiere o no la
tranquilidad de mi puerta. Después llego a una casa enorme
que no conozco, me saco las zapatillas para no despertar a
sus habitantes y camino a tientas tan solo siguiendo el ritmo
con mis dedos, sin darme cuenta que hay pequeños cristales
en el piso que se me clavan y voy dejando un tibio rastro
sonoro por donde camino.
Antes de quedarme solo, aquel verano nos tirábamos en la
alfombra y tú me lo apretabas para que no lo derramara si
no era en tu rostro. Teníamos la radio encendida de fondo,
marcando el ritmo. Aquel verano ese fue el ritmo de mi
corazón. Por la tarde nos servíamos helado. Cuanta gente se
muere en el mundo para que nosotros nos podamos servir
moras frías con crema, esa era la reflexión después de
comer y si un buzo con escafandra puede o no bajar hasta
las profundidades donde el plancton se ilumina como la
esfera brillante de una discoteca sin que su cabeza explote
en el intento. Aquel verano no recuerdo que hayamos
discutido nunca y nos besábamos cada cinco minutos para
quitarnos las manchas de fruta helada y crema ya seca de los
labios.
Cuando escribo de Chile no pienso en Chile como un país / sino que escribo otro sinónimo más de lejanía / Algunas mañanas me despierto con una resaca semejante a una delgada línea de mar en las pestañas / Más allá una muchacha amarra flores amarillas en medio del desierto / entre sus piernas hay un cuaderno borroso que parece decir / “esta es mi escritura una niebla en la que apenas se divisa” / Escribir es siempre decir lo mismo / Ahora voy a escribir un verso genial / algo digno de Yeats / una ensoñación / sobre una venus que reposa desnuda en un estanque de peces / pero no precisamente de una venus / sino más bien de una quinceañera de los barrios bajos de Santiago / que yace violada y muerta en las riberas del Mapocho / Un surfista viaja toda su vida en un autobús que de a poco se desvanece / a veces mira a través de la ventana el paisaje / enormes carteles con nombres de ciudades desconocidas / trasladarse de un lugar / hacia otro punto / donde el mismo viaje es un signo de desvanecimiento / de continua pérdida / El le escribe poemas de amor porque no se atreve a decirle que a ama más que el universo / un día decide mostrarle sus textos y ella le dice son demasiado tontos / no dicen nada nuevo / Toda escritura es una especie de caída / leve / despacio / sin tiempo / cerca del suelo la sensación de velocidad aumenta / los ojos se dilatan / el fotógrafo enfoca la escena y le pide que por un momento / solo por un momento / cierre los ojos y que imagine que el breve viaje hacia la oscuridad / no huele siempre como un ramo de flores amarillas olvidadas en medio del desierto / En Colombia hay cientos de mariposas de colores / en Chile de vez en cuando la corriente del niño trae peces voladores que se elevan a varios centímetros de altura / Toda escritura es precisamente esto / que salga el sol cuando deseamos que salga el sol / y ponernos abrigos bufandas cuando deseamos que esto mismo muera
Qué es el verano sino el deseo de olvidar / de nada sirve guardar bajo llave las prendas de la lluvia / si al desembarcar en un terminal o en un aeropuerto de una ciudad lejana / descubres que los neones de la noche y los taxistas de la esquina aún te reconocen / tus ojos son una nube polvorienta / que mancha las sábanas de un motel solitario en Nueva Cork / de nada sirve subir de a poco la cabeza / y ver cómo en las pantallas de vuelo / a cada minuto / a cada segundo los destinos de la gente cambian / si tú al llegar a casa temprano / buscas en los mismos avisos económicos el nombre de una chica / para conversar con ella de cómo la tarde se ha venido derramando suave / como un cubito de hielo en un vaso de vodka / de nada sirve el verano entonces te dices / si lo único que queremos / si lo único que deseamos / no es precisamente lo que quema el sol / cuando al otro lado de la cama al igual que un adonis muerto yace el poema
Casi siempre los días se alargan una o dos horas / bajo la línea solitaria del ecuador / en Chile los días son más cortos / más faltos de luz / los leones del cielo así lo dicen / todo lo que ha sido escrito es parte de una vieja película / pero tú a veces piensas en aquella película como en la escena de un sueño que se sigue rodando / una mujer se queda inmóvil al borde de una pileta con peces / un muchacho de color le maquilla con delicadeza su rostro / no hay nada original en eso / la misma idea de la muerte ha sido filmada muchas veces / En verano los muchachos del barrio abren los grifos y se bañan / una vez yo estaba desnudo viendo una cinta donde un tipo estaba abandonado a su suerte en medio del mar / alrededor de él había una aureola brillante de peces voladores / el tipo se tiraba a su tabla / se tapaba la cara / mientras que los peces arriba de él agitaban sus aletas hasta volver a sumergirse / aquello provocaba una finísima lluvia de cristales que le bañaba el cuerpo / Sin embargo nada de esto tiene relación con Chile Mariel acá los días son más cortos / más faltos de luz / no recuerdo vez alguna que nuestros cuerpos / no hayan sido bañados por otra cosa más que oscuridad
Lamentablemente Mariel perdemos del poema sólo lo preciso / nada más ni tampoco nada menos / lo que se puede perder / pasa en el desprendimiento continuo de la cal en las paredes / en su blanco muerto / es una línea trizada cada tanto / definición de una carretera que dirige al norte / con un animal tirado en medio de la noche / lo que se puede perder / como a través de un nudo / de una tubería / de un pasillo vuelto a dar vuelta bajo la falda del agua / así es el espacio que se cruza en silencio / desde un puente o una barandilla que se desvanece / vacío / lo que se puede perder Mariel / lamentablemente nunca será una fotografía en primer plano / blanca y negra / de nosotros mismos
___
Textos tomado de "Los Surfistas", texto ganador del concurso hispanoamericano de poesía organizado por revista "Amigos de lo Ajeno / Vox / Album del Universo Bacterial" y publicado por Editorial Vox. Buenos Aires. 2006
y de: http://www.esperpentia.cl/victor_lopez.htm
6/9/08
Guido Arroyo
Guido Arroyo,
Chile, 1986.
Poemas
Dos tankas para llegar al haiku definitivo…
Las patas de buey
borraron la senda azul
ranas que saltan
quebrando al silencio
de un estanque vacío
La ave deforme
se esparce en la hoja azul
perdida postal
que se exhibe o traiciona
hoja en blanco
Cerrando errado
callo en silencio yo erro
errado cerrado
Cara y sello, programas (sociales) de tv
Caras morenas que brillan
la pantalla refleja sociales
confiesan golpizas y llantos
los niños desnudos se drogan
fiscalizan tardías las leyes
de un morbo que crece a colores
ilimitados hogares de amparo conocen
de sobra estadísticas sociales no cumplen
promesas de campaña gobernantes obtienen
escaños dudosos comerciales promocionan
consumos ciudadanos que suben en rating
y caen monedas que brillan-brilla la pantalla
reflejando en sus bordes a u país democrático.
Imagen del interior
Ni aún la tierra permanece. Solo el vaho
y la siembra del musgo en los jardines eriáceos.
Enrique Lihn.
Árida tundra de otoño
frágil pluma salada
como
huellas
afrontadas
al plateado papel
de la memoria
esa ventisca traerá gráciles gotas
esta tarde no es más que modorra,
(rutina de viaje)
Oscuro nubario partido
aciago acorde tus calles
como
junco
barroso
a intemperie de un eco
que quiebre al silencio:
(vaho que se esparce
sobre el río amarillo)
…
En tránsito espero
frente a la ventana
que las gotas
se detengan,
espero a que el té agrio
se empoce y hele,
espero que la tierra permanezca
sobre poros de papel salado
pero no
mirar el papel salado no significa recordar.
Amanecer en una semana cualquiera
La mañana es un desayuno que cae como bola de fierrro en el estómago, que se
mezcla
con las tabletas de aspirina que te tomas para disminuir el dolor de cabeza. Ayer hablabas en un bar sobre lo dura y desigual que es la vida
sobre los mínimos cambios que podrían modificar el orden de esta historia,
piensas de ello en el metro pero el ambiente ensordecido no permite cavilaciones, las cosas serán siempre como si fuesen.
En la clase te dicen “nuestra mente no almacena ni definiciones ni hechos”.
El café reanima las neuronas y puedes enfrentarte al periódico
Ayer hubo varios atentados en Albania
y un niño en silla de ruedas transportó dos bombas
hacía el senado de Irak.
Los terribles hechos se apilan como llantas gastadas en los basurales, como
animitas
que poblan la carretera donde transcurre rápida tu vida,
que se cuida de respetar la señáletica.
Vaticinio
El centro sombrío de la pista encierra a una batahola de pubers
mis dedos rozan pieles languidecidas por fluidos narcóticos.
Pienso en los cóncavos desiertos mientras rozas mi entrepierna
pienso en rozar tus pechos mientras piensas en las compras de mañana.
Al final siempre somos personajes de un patético espectáculo.
Al que volvemos como marineros anhelantes de ventiscas.
Las baldosas sucias, la camisa sudada, el vaso roto, el bolsillo vacío: Flashes
que de golpe me hacen sentir absurdo con mis pélvicos movimientos.
En ese instante como perros alcanzamos el éxtasis antes del tiempo de vendimia,
Tus labios rozan los míos entonando nuestro cruel y gustoso destino:
LO QUE PASÓ PASO, ENTRE TÚ Y YO.
___
Poemas tomados de: http://laseleccionesafectivaschile.blogspot.com/2007/05/guido-arroyo.html
Chile, 1986.
Poemas
Dos tankas para llegar al haiku definitivo…
Las patas de buey
borraron la senda azul
ranas que saltan
quebrando al silencio
de un estanque vacío
La ave deforme
se esparce en la hoja azul
perdida postal
que se exhibe o traiciona
hoja en blanco
Cerrando errado
callo en silencio yo erro
errado cerrado
Cara y sello, programas (sociales) de tv
Caras morenas que brillan
la pantalla refleja sociales
confiesan golpizas y llantos
los niños desnudos se drogan
fiscalizan tardías las leyes
de un morbo que crece a colores
ilimitados hogares de amparo conocen
de sobra estadísticas sociales no cumplen
promesas de campaña gobernantes obtienen
escaños dudosos comerciales promocionan
consumos ciudadanos que suben en rating
y caen monedas que brillan-brilla la pantalla
reflejando en sus bordes a u país democrático.
Imagen del interior
Ni aún la tierra permanece. Solo el vaho
y la siembra del musgo en los jardines eriáceos.
Enrique Lihn.
Árida tundra de otoño
frágil pluma salada
como
huellas
afrontadas
al plateado papel
de la memoria
esa ventisca traerá gráciles gotas
esta tarde no es más que modorra,
(rutina de viaje)
Oscuro nubario partido
aciago acorde tus calles
como
junco
barroso
a intemperie de un eco
que quiebre al silencio:
(vaho que se esparce
sobre el río amarillo)
…
En tránsito espero
frente a la ventana
que las gotas
se detengan,
espero a que el té agrio
se empoce y hele,
espero que la tierra permanezca
sobre poros de papel salado
pero no
mirar el papel salado no significa recordar.
Amanecer en una semana cualquiera
La mañana es un desayuno que cae como bola de fierrro en el estómago, que se
mezcla
con las tabletas de aspirina que te tomas para disminuir el dolor de cabeza. Ayer hablabas en un bar sobre lo dura y desigual que es la vida
sobre los mínimos cambios que podrían modificar el orden de esta historia,
piensas de ello en el metro pero el ambiente ensordecido no permite cavilaciones, las cosas serán siempre como si fuesen.
En la clase te dicen “nuestra mente no almacena ni definiciones ni hechos”.
El café reanima las neuronas y puedes enfrentarte al periódico
Ayer hubo varios atentados en Albania
y un niño en silla de ruedas transportó dos bombas
hacía el senado de Irak.
Los terribles hechos se apilan como llantas gastadas en los basurales, como
animitas
que poblan la carretera donde transcurre rápida tu vida,
que se cuida de respetar la señáletica.
Vaticinio
El centro sombrío de la pista encierra a una batahola de pubers
mis dedos rozan pieles languidecidas por fluidos narcóticos.
Pienso en los cóncavos desiertos mientras rozas mi entrepierna
pienso en rozar tus pechos mientras piensas en las compras de mañana.
Al final siempre somos personajes de un patético espectáculo.
Al que volvemos como marineros anhelantes de ventiscas.
Las baldosas sucias, la camisa sudada, el vaso roto, el bolsillo vacío: Flashes
que de golpe me hacen sentir absurdo con mis pélvicos movimientos.
En ese instante como perros alcanzamos el éxtasis antes del tiempo de vendimia,
Tus labios rozan los míos entonando nuestro cruel y gustoso destino:
LO QUE PASÓ PASO, ENTRE TÚ Y YO.
___
Poemas tomados de: http://laseleccionesafectivaschile.blogspot.com/2007/05/guido-arroyo.html
2/9/08
Cuqui
Cuqui,
Argentina, 1977.
Poemas
21
Dominada por un hombre que la sigue penetrando para aliviarse él sin una mínima caricia, otra vez embarazada, otra vez teniendo que aguantar todo, entonces va y se arriesga con un aborto.
La señora R. También se escapó del marido, todo bien en secreto y fue a una clínica con una de sus hijas a hacerse una lipo.
22
¿Una mujer embarazada por violación debe abortar?
Los pulpos se reproducen por violación.
Son todos asuntos naturales.
Matar también, por supuesto.
___
Poemas tomados de: http://conestebocaenestemundo.blogspot.com/2007/06/cuqui-cordoba1977.html
Argentina, 1977.
Poemas
21
Dominada por un hombre que la sigue penetrando para aliviarse él sin una mínima caricia, otra vez embarazada, otra vez teniendo que aguantar todo, entonces va y se arriesga con un aborto.
La señora R. También se escapó del marido, todo bien en secreto y fue a una clínica con una de sus hijas a hacerse una lipo.
22
¿Una mujer embarazada por violación debe abortar?
Los pulpos se reproducen por violación.
Son todos asuntos naturales.
Matar también, por supuesto.
___
Poemas tomados de: http://conestebocaenestemundo.blogspot.com/2007/06/cuqui-cordoba1977.html
1/9/08
Martín Rodríguez
Martín Rodríguez,
Argentina, 1978.
Poemas:
Paraguay
¿Cuando empezó la guerra, Mariscal?
¿Corrientes no era Polonia?
El Mariscal quería pisar tierra, una vez.
Paraguay era una ciudad de agua, un pantano.
Mato Grosso-Corrientes, países de agua…
Las aguas como la piel de gallina:
llegó a Corrientes pisando las aguas,
en patas, tirando flores. Quería pisar tierra, una vez.
Con su vapor de la marina paraguaya, de una marina sin mar.
No te duermas sin haber cantado las nanas de la guerra. Decía.
Pintate con carbón no sólo los bigotes, el ceño fruncido, la bala hundida, el orificio: todo.
Después llegó la guerra, Mitre, Caxias, las batallas, una a una, en series:
Curupaytí: el flujo temporal de la batalla.
Curupaytí: 3ra columna, 4ta columna, columnas de humo hacia el fuego.
Pero fueron necesarios los niños. Los niños: la bala líquida.
”Esquema semiótico básico”: ataque-defensa, aliados-enemigos, derrota-victoria.
Pero los niños, como el agua, se escurrían en los dedos. Grababan sus figuras en el barro, temblaban con el racimo de sus dedos (la uva blanca), contra el agua dejaban caer el polvo de la pólvora como polvo dorado, se sacaban todo de encima. Incluso la guerra se la sacaban de encima: corrían como si tuviesen encima un hormiguero. Hormigas rojas corrían en ellos también.
Siguieron al Mariscal hasta la muerte, en manos de los negros-esclavos-libres.
Calcio
No me conocía hasta que vi mi camisa secándose
Calcio
No me conocía hasta que vi el árbol sin mi camisa, con su rama estirada
besando la tierra, como inclinada
ante el sol
desnudo de la tarde
en que todos los pelos se soltaron
de sus cabezas, y todas
las piedras soltaron sus pelos,
y todos los huevos soltaron sus pelos,
y la tierra ardió frente a mi camisa que ya tenía puesta,
blanca,
triunfal,
con su anillo de agua sofocada en los tembladerales del sol:
a la velocidad de la luz
el blanco de las cosas, Calcio, tomó
su lugar: no los dientes, ni la leche,
ni las tetillas, ni los huesos, ni el cristal, ni el carbón,
ni el semen, simplemente
el calcio fue un aura en la pequeña cabeza de Niño,
en su alma inclinada ante la rama que sostuvo su camisa
primera, de hombre, en el atardecer del río.
Fósforo
En la entraña o la borra
a la que nos asomamos a leer
la suerte: la leche ya está echada...
Crepita el fósforo aturdido de su imagen:
vela a su madre
junto a un río,
y mientras junta más flores
que se le pegan al talón,
el burro de la campana se echa un guascazo
contra el tronco y gime
para darle un rayo de leche último,
al final. Como un puro dios manantial, dios de la fuerza, dios del tendón.
Una última campana de bronce pega contra el árbol.
Son tan duras las comunicaciones.
Los elementos se repelen.
No hay nada que haga estallar definitivamente nada.
___
Poemas tomados de: http://laseleccionesafectivas.blogspot.com/2006/07/martin-rodriguez.html
Argentina, 1978.
Poemas:
Paraguay
¿Cuando empezó la guerra, Mariscal?
¿Corrientes no era Polonia?
El Mariscal quería pisar tierra, una vez.
Paraguay era una ciudad de agua, un pantano.
Mato Grosso-Corrientes, países de agua…
Las aguas como la piel de gallina:
llegó a Corrientes pisando las aguas,
en patas, tirando flores. Quería pisar tierra, una vez.
Con su vapor de la marina paraguaya, de una marina sin mar.
No te duermas sin haber cantado las nanas de la guerra. Decía.
Pintate con carbón no sólo los bigotes, el ceño fruncido, la bala hundida, el orificio: todo.
Después llegó la guerra, Mitre, Caxias, las batallas, una a una, en series:
Curupaytí: el flujo temporal de la batalla.
Curupaytí: 3ra columna, 4ta columna, columnas de humo hacia el fuego.
Pero fueron necesarios los niños. Los niños: la bala líquida.
”Esquema semiótico básico”: ataque-defensa, aliados-enemigos, derrota-victoria.
Pero los niños, como el agua, se escurrían en los dedos. Grababan sus figuras en el barro, temblaban con el racimo de sus dedos (la uva blanca), contra el agua dejaban caer el polvo de la pólvora como polvo dorado, se sacaban todo de encima. Incluso la guerra se la sacaban de encima: corrían como si tuviesen encima un hormiguero. Hormigas rojas corrían en ellos también.
Siguieron al Mariscal hasta la muerte, en manos de los negros-esclavos-libres.
Calcio
No me conocía hasta que vi mi camisa secándose
Calcio
No me conocía hasta que vi el árbol sin mi camisa, con su rama estirada
besando la tierra, como inclinada
ante el sol
desnudo de la tarde
en que todos los pelos se soltaron
de sus cabezas, y todas
las piedras soltaron sus pelos,
y todos los huevos soltaron sus pelos,
y la tierra ardió frente a mi camisa que ya tenía puesta,
blanca,
triunfal,
con su anillo de agua sofocada en los tembladerales del sol:
a la velocidad de la luz
el blanco de las cosas, Calcio, tomó
su lugar: no los dientes, ni la leche,
ni las tetillas, ni los huesos, ni el cristal, ni el carbón,
ni el semen, simplemente
el calcio fue un aura en la pequeña cabeza de Niño,
en su alma inclinada ante la rama que sostuvo su camisa
primera, de hombre, en el atardecer del río.
Fósforo
En la entraña o la borra
a la que nos asomamos a leer
la suerte: la leche ya está echada...
Crepita el fósforo aturdido de su imagen:
vela a su madre
junto a un río,
y mientras junta más flores
que se le pegan al talón,
el burro de la campana se echa un guascazo
contra el tronco y gime
para darle un rayo de leche último,
al final. Como un puro dios manantial, dios de la fuerza, dios del tendón.
Una última campana de bronce pega contra el árbol.
Son tan duras las comunicaciones.
Los elementos se repelen.
No hay nada que haga estallar definitivamente nada.
___
Poemas tomados de: http://laseleccionesafectivas.blogspot.com/2006/07/martin-rodriguez.html
26/8/08
Edson Pizarro
Edson Pizarro,
Chile,
Poemas
LOS RINCONES
TAMBIÉN SE ALIMENTAN DE RECUERDOS
Es raro ver como esta silla se convierte en ataúd
En esta casa no sólo el tejado es de vidrio
sino también las paredes, las columnas,
el retrato del abuelo que se destiñe
como se destiñe siempre el color de las cosas
cuando cuelgan de la pared
El guardapolvos se desliza cual serpiente por los rincones
esquivando la vitrina y mesa de centro
Ceniceros, postales, figuas de loza:
Recuerdos de un lugar que nunca has visitado
Todos somos extranjeros cuando apagamos el televisor.
*
TRES PARTES
Metes las manos en los bolsillos
encuentras un cigarrillo quebrado en tres partes
Y lo curioso es que no fumas.
Tratas de recordar y vienen a tu mente
un encendedor con la piedra gastada,
ceniceros de mar humeante,
vasos plásticos, botellas de cerveza.
Estás rodeado de gente,
no has bebido demasiado
la compañia es agradable
pero te vas sin dar explicaciones.
Caminas
Noche, faros, gente, autos, frío, mucho frío
Metes las manos en tus bolsillos
buscando un puñado de calor
Pero encuentras un cigarro quebrado en tres partes
y sabes que no te pertenece
Da lo mismo, lo armas como sea
Pides fuego prestado
te detienes a esperar cualquier cosa
y lo único que sucede
es que estás sentado en una banca de plaza
fumando un cigarrillo sin historia.
___
Poema tomado de: http://lagrancapital.blogspot.com/2006/01/edson-pizarro.html
Chile,
Poemas
LOS RINCONES
TAMBIÉN SE ALIMENTAN DE RECUERDOS
Es raro ver como esta silla se convierte en ataúd
En esta casa no sólo el tejado es de vidrio
sino también las paredes, las columnas,
el retrato del abuelo que se destiñe
como se destiñe siempre el color de las cosas
cuando cuelgan de la pared
El guardapolvos se desliza cual serpiente por los rincones
esquivando la vitrina y mesa de centro
Ceniceros, postales, figuas de loza:
Recuerdos de un lugar que nunca has visitado
Todos somos extranjeros cuando apagamos el televisor.
*
TRES PARTES
Metes las manos en los bolsillos
encuentras un cigarrillo quebrado en tres partes
Y lo curioso es que no fumas.
Tratas de recordar y vienen a tu mente
un encendedor con la piedra gastada,
ceniceros de mar humeante,
vasos plásticos, botellas de cerveza.
Estás rodeado de gente,
no has bebido demasiado
la compañia es agradable
pero te vas sin dar explicaciones.
Caminas
Noche, faros, gente, autos, frío, mucho frío
Metes las manos en tus bolsillos
buscando un puñado de calor
Pero encuentras un cigarro quebrado en tres partes
y sabes que no te pertenece
Da lo mismo, lo armas como sea
Pides fuego prestado
te detienes a esperar cualquier cosa
y lo único que sucede
es que estás sentado en una banca de plaza
fumando un cigarrillo sin historia.
___
Poema tomado de: http://lagrancapital.blogspot.com/2006/01/edson-pizarro.html
25/8/08
Daniel Saldaña París
Daniel Saldaña París (Ciudad de México, 1984)
POEMAS
TIBIOS LODOS (fragmentos)
En el Sur abunda el lodo y el murmullo,
un idioma te hace uno con la niebla,
el sudor es un estado que domina y una mano que te aprieta la cintura.
En la selva hay como niños que no duermen:
se amamantan de la sombra de una loba,
comen musgo los domingos
sin saber el nombre exacto de los días.
[…]
No los charcos abundantes de un camino hecho de barro,
ni la tórrida membrana que une al hijo con su madre…
lo salvaje es el mutismo tras mi puerta,
la sombra que la lengua de ninguna luz alcanza.
El poema es un suburbio de la noche
donde sólo se escucha
el aullido de los perros más oscuros.
Cocodrilos en el fondo de mi sangre.
Cocodrilos madurando en la humedad, emergiendo de semillas que son uñas.
Venecia es el silencio detrás de mi puerta.
ARENA DE LA COSTA GRANDE (fragmentos)
Tus pies tienen la edad de lo que sangra
tumefactos por el sol y los insectos
agrietados por la sal y los andares.
Tus pies tienen la espera como un signo tatuado
y se revuelven en la gruta de los ogros
-avispas o lagartos que te piensan.
Tus pies tienen la noche como atributo
y se entumen en los cruces de caminos.
La sandía es un fruto que implota a varios metros
consumiéndose en la arena
y la asedian varios buitres que no tienen instinto.
Tus pies la miran.
La sandía es un fruto solar.
[…]
Las mimosas frecuentan el panteón y lo hacen estallar en buitres.
Una mula llamada Salomé
frota su lomo con la estrella del frío
y es consentida por todas las viudas.
Tú no eres consentido por todas las viudas
pero los números del dominó articulan tu silencio.
Miras a la mula con fastidio
y recuerdas que tu amante es una anémona.
Don Enrique insiste para que escribas la historia de su abuelo:
era revolucionario
y pescó un huracán llamado Tara
hoy atado en la casa de su prima.
Arturo que también es pariente
evita hablar del Norte.
Tu brújula es un niño que perdió la cordura
y corre por la playa.
[…]
Piensas en un reloj de múltiples arenas
y en hombres albinos acurrucados en la nieve.
Piensas en trenes teñidos de blanco
y la flor de la cicuta germina en el vertedero.
Piensas en accidentes mortales.
___
Poemas tomados de: http://laseleccionesafectivasmexico.blogspot.com/2007/03/daniel-saldaa.html
POEMAS
TIBIOS LODOS (fragmentos)
En el Sur abunda el lodo y el murmullo,
un idioma te hace uno con la niebla,
el sudor es un estado que domina y una mano que te aprieta la cintura.
En la selva hay como niños que no duermen:
se amamantan de la sombra de una loba,
comen musgo los domingos
sin saber el nombre exacto de los días.
[…]
No los charcos abundantes de un camino hecho de barro,
ni la tórrida membrana que une al hijo con su madre…
lo salvaje es el mutismo tras mi puerta,
la sombra que la lengua de ninguna luz alcanza.
El poema es un suburbio de la noche
donde sólo se escucha
el aullido de los perros más oscuros.
Cocodrilos en el fondo de mi sangre.
Cocodrilos madurando en la humedad, emergiendo de semillas que son uñas.
Venecia es el silencio detrás de mi puerta.
ARENA DE LA COSTA GRANDE (fragmentos)
Tus pies tienen la edad de lo que sangra
tumefactos por el sol y los insectos
agrietados por la sal y los andares.
Tus pies tienen la espera como un signo tatuado
y se revuelven en la gruta de los ogros
-avispas o lagartos que te piensan.
Tus pies tienen la noche como atributo
y se entumen en los cruces de caminos.
La sandía es un fruto que implota a varios metros
consumiéndose en la arena
y la asedian varios buitres que no tienen instinto.
Tus pies la miran.
La sandía es un fruto solar.
[…]
Las mimosas frecuentan el panteón y lo hacen estallar en buitres.
Una mula llamada Salomé
frota su lomo con la estrella del frío
y es consentida por todas las viudas.
Tú no eres consentido por todas las viudas
pero los números del dominó articulan tu silencio.
Miras a la mula con fastidio
y recuerdas que tu amante es una anémona.
Don Enrique insiste para que escribas la historia de su abuelo:
era revolucionario
y pescó un huracán llamado Tara
hoy atado en la casa de su prima.
Arturo que también es pariente
evita hablar del Norte.
Tu brújula es un niño que perdió la cordura
y corre por la playa.
[…]
Piensas en un reloj de múltiples arenas
y en hombres albinos acurrucados en la nieve.
Piensas en trenes teñidos de blanco
y la flor de la cicuta germina en el vertedero.
Piensas en accidentes mortales.
___
Poemas tomados de: http://laseleccionesafectivasmexico.blogspot.com/2007/03/daniel-saldaa.html
25/7/08
Eduardo Padilla
Eduardo Padilla, Vancouver 1976
Poemas
Un ave cae
Un ave cae.
No él ave, o la
ésta es sencilla,
anónima desde el huevo.
Acaso se desploma, se sumerge, se hace bomba,
pero concordamos en que un descenso
se está dando.
El reverso de esta carta sería preguntarle al gusano por el ave
que viene a incomodarlo:
“El ave asciende” dirá,
piadoso.
Si yo digo que un ave cae
lo digo sencillo
sin mayor aspiración
que realizar un ligero asentimiento.
Cuando la muerte toque a mi puerta
la recibiré con tan ligero asentimiento
que la haré sentir que realizó el viaje en balde.
Es de mala educación, cortar a la mitad la broma de tu vecino.
Adelantarse al desenlace de un circuito ya oído.
Lo correcto es fingir sorpresa.
Si yo digo que un ave cae es porque aspiro a lo incorrecto.
Ni el objeto ni la acción son aquí nada (algo) más allá de si mismos.
Un ave cae, cierto, pero esta ave en particular no nos invita
a proyectar arcadas a diestra y siniestra.
La palabra infinito no será proferida en este vestíbulo,
sin importar cuanto lustre le saque Jaime a nuestro reloj de bolsillo.
Desean tirar del arco.
Desean tirar del arco y que la flecha silbe y que la cuerda cante.
Desean que estos sonidos recorran las arcadas, levantando polvo, despertando ecos.
Desean que el mutismo de una arcada hundida en sombras sea verdaderamente
inescrutable.
Todo esto para una mayor resonancia. Ustedes desean amplificación y resonancia.
De acuerdo,
se entiende.
Pero dudo del potencial de esta ave; éste es un pájaro
que se resiste a caer de una forma que no sea llana y simple.
Si lo que buscan es pasear el bigotillo simétrico
a lo largo ancho y profundo de un caracol que se expande o se encoge,
lean a los clásicos.
___
Poema tomado de: Períodico de Poesía
Auto-retrato con escuadra
Siendo la vida una vela impertinente,
izada en la impermanencia del eje vertical
— y —
siendo la muerte una vela intermitente,
arrojando su luz negativa sobre la permanencia incontinente del eje horizontal:
tomaré mi escuadra y tocaré el arpa en silencio,
como quien finge decir algo urgente detrás de un cristal blindado,
bien sabiendo de antemano
que no hay sordomudos en el área.
___
Poema tomado de: Las elecciones afectivas
Poemas
Un ave cae
Un ave cae.
No él ave, o la
ésta es sencilla,
anónima desde el huevo.
Acaso se desploma, se sumerge, se hace bomba,
pero concordamos en que un descenso
se está dando.
El reverso de esta carta sería preguntarle al gusano por el ave
que viene a incomodarlo:
“El ave asciende” dirá,
piadoso.
Si yo digo que un ave cae
lo digo sencillo
sin mayor aspiración
que realizar un ligero asentimiento.
Cuando la muerte toque a mi puerta
la recibiré con tan ligero asentimiento
que la haré sentir que realizó el viaje en balde.
Es de mala educación, cortar a la mitad la broma de tu vecino.
Adelantarse al desenlace de un circuito ya oído.
Lo correcto es fingir sorpresa.
Si yo digo que un ave cae es porque aspiro a lo incorrecto.
Ni el objeto ni la acción son aquí nada (algo) más allá de si mismos.
Un ave cae, cierto, pero esta ave en particular no nos invita
a proyectar arcadas a diestra y siniestra.
La palabra infinito no será proferida en este vestíbulo,
sin importar cuanto lustre le saque Jaime a nuestro reloj de bolsillo.
Desean tirar del arco.
Desean tirar del arco y que la flecha silbe y que la cuerda cante.
Desean que estos sonidos recorran las arcadas, levantando polvo, despertando ecos.
Desean que el mutismo de una arcada hundida en sombras sea verdaderamente
inescrutable.
Todo esto para una mayor resonancia. Ustedes desean amplificación y resonancia.
De acuerdo,
se entiende.
Pero dudo del potencial de esta ave; éste es un pájaro
que se resiste a caer de una forma que no sea llana y simple.
Si lo que buscan es pasear el bigotillo simétrico
a lo largo ancho y profundo de un caracol que se expande o se encoge,
lean a los clásicos.
___
Poema tomado de: Períodico de Poesía
Auto-retrato con escuadra
Siendo la vida una vela impertinente,
izada en la impermanencia del eje vertical
— y —
siendo la muerte una vela intermitente,
arrojando su luz negativa sobre la permanencia incontinente del eje horizontal:
tomaré mi escuadra y tocaré el arpa en silencio,
como quien finge decir algo urgente detrás de un cristal blindado,
bien sabiendo de antemano
que no hay sordomudos en el área.
___
Poema tomado de: Las elecciones afectivas
Hernán Bravo Varela
Hernán Bravo Varela (Cd. de México, 1979)
POEMAS
CHILLIDA
A Nicolás Pinkus
Entre que fue
para nosotros tanta
la puerta que se nos
habría de haber
abierto encima, estamos
aquí en medio,
llegados. Ven,
que no se cierra el aire
a sostenerse en pie,
a dar con una casa
donde sobre el espacio
para mover las cosas
del lugar que ocupaba
su vacío;
para quitar los ojos
de la llave
que abría el agua
en dos, los que quedamos
desviviéndonos
por llegar a salir.
Consistiera el quehacer
en no tapar el sol
con la palabra
que tuvo a bien
darnos en sombras
su acero sin forjar,
la voz de su incendiarse.
Ayer,
no movimos un dedo:
el alabastro estaba,
el peine que peinaba,
ese camino
de volver
a tomar el camino.
Ahora
que se le hace de noche
al mundo y a la puerta,
pasa de largo, estate
tú también,
como una aldaba. Pasa.*
*Ante la Puerta de la libertad.
RESACA
A Washington Cucurto
“En cuanto a ti, el desierto.
Suelta la música,
ábrete la carencia,
dolor, la duna franca;
cansado de pensar
lo húmedo y lo seco,
separados;
la playa o la creación
y tu cabeza.
¿No escuchas
las reverberaciones,
la bilis en el blanco
por obra de la luz
o de su espectro
que no alcanzas
porque lo de la abuela
no se toca?
Pues sí, lo que parece
un vómito
común, tu soledumbre,
su nana por la noche
del lavabo
—así de blanca y doble
tu desaparición,
así
de inútilmente puros
cráneo y hemisferios
que a fuerza de pensar
te brillan fuera—,
tan sólo fue
tu propio llamamiento.
En cuanto a ti,
que confundes
escala y escalera,
lo único
posible es el comienzo.”
___
Poemas tomados de: Sobrenaturaleza (Inédito) en Las elecciones Afectivas
POEMAS
CHILLIDA
A Nicolás Pinkus
Entre que fue
para nosotros tanta
la puerta que se nos
habría de haber
abierto encima, estamos
aquí en medio,
llegados. Ven,
que no se cierra el aire
a sostenerse en pie,
a dar con una casa
donde sobre el espacio
para mover las cosas
del lugar que ocupaba
su vacío;
para quitar los ojos
de la llave
que abría el agua
en dos, los que quedamos
desviviéndonos
por llegar a salir.
Consistiera el quehacer
en no tapar el sol
con la palabra
que tuvo a bien
darnos en sombras
su acero sin forjar,
la voz de su incendiarse.
Ayer,
no movimos un dedo:
el alabastro estaba,
el peine que peinaba,
ese camino
de volver
a tomar el camino.
Ahora
que se le hace de noche
al mundo y a la puerta,
pasa de largo, estate
tú también,
como una aldaba. Pasa.*
*Ante la Puerta de la libertad.
RESACA
A Washington Cucurto
“En cuanto a ti, el desierto.
Suelta la música,
ábrete la carencia,
dolor, la duna franca;
cansado de pensar
lo húmedo y lo seco,
separados;
la playa o la creación
y tu cabeza.
¿No escuchas
las reverberaciones,
la bilis en el blanco
por obra de la luz
o de su espectro
que no alcanzas
porque lo de la abuela
no se toca?
Pues sí, lo que parece
un vómito
común, tu soledumbre,
su nana por la noche
del lavabo
—así de blanca y doble
tu desaparición,
así
de inútilmente puros
cráneo y hemisferios
que a fuerza de pensar
te brillan fuera—,
tan sólo fue
tu propio llamamiento.
En cuanto a ti,
que confundes
escala y escalera,
lo único
posible es el comienzo.”
___
Poemas tomados de: Sobrenaturaleza (Inédito) en Las elecciones Afectivas
20/7/08
Fernando Trejo (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1985)
Fernando Trejo
(Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1985)
POEMAS
Tratado de libre muerte
No, si no se trata de esto. Debes esperar como yo espero. A la salida. A tu puerta. Esperar el trago del licor más caro del supermercado. Y aguantarse. Aguantarme las ganas de orinar para no dejar de soltar palabreríos. Porque uno no se da cuenta de cuánta carne compone su máscara la muerte. Podría ser la nuestra.
No, si te digo que no se trata de esto. Es más bien un par de crueles abismos negros rellenos de vapores sosegados. Humo del viento. Calandria sin destino o con destino a nunca. Te digo de estos pasos que siento tras de mí y de esa sombra a reojo larguísima que me muerde los pies. Podría ser “La Muerte” o “El muerte”. Yo no sé de qué vagina haya nacido y si su sexo fue creado por un Dios o lamido por un Diablo. Nunca La he visto a Él. Pero se que se llama a veces “Muerte”. Y descanso. Te digo que no sé de qué se trate esto, pero ayer Doña Ofelia me habló pidiéndome un poema filoso y puntiagudo para enterrárselo en el pecho. Sucumbe este poema antes de volverse redentor de cuerpos torpes. Agoniza al filo de la hoja. Tiembla. Se desvanece. Logra desaparecer.
Bienvenida a la avenida
Bienvenida a la avenida
Nueva
recién limpia
Curada de espanto a marrazos
a mano de obra
a último borde de cemento
Dijeron en los diarios que el símbolo de la ciudad había sido destruido. Nunca encontré el símbolo de la ciudad. Me daba pena.
De los más de mil fragmentos, al menos uno partió mi corazón. Remontado a bosque para ser hachazos, cierra eléctrica. Sangre por la ciudad maldita de mi cuerpo, ahí, entre mis venas lazadas a mi cuello, existe la cal de las flores paridas debajo de las piedras. Alimentadas por la alcantarilla principal del pueblo migratorio de las ratas, del municipio fantasma de alacranes dispersos a otros lados.
Doy bienvenida a la avenida, nueva, recién limpia.
Asesinos los hombres que construyeron mis manos, estos ojos ciegos a ver las diferencias de tus nalgas. Muerto de ser, camino entre la caspa de las nubes mismas que han cubierto mi cabeza todo el tiempo. Me espero. Me subo al sol en colectivo y logro ver, ahora sí, el símbolo de la ciudad.
POEMAS TOMADOS DE:
Circuito Amor, (Red Utopía Jitanjáfora, 2002), Raíces de un Sueño, (Viento al Hombro, 2002), Por las mujeres, hermanos, escribamos, (Viento al Hombro 2005), ¿A dónde van las palabras?, (UAEM, 2006) y Alba por los caminos (UNACH, 2006).
(Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1985)
POEMAS
Tratado de libre muerte
No, si no se trata de esto. Debes esperar como yo espero. A la salida. A tu puerta. Esperar el trago del licor más caro del supermercado. Y aguantarse. Aguantarme las ganas de orinar para no dejar de soltar palabreríos. Porque uno no se da cuenta de cuánta carne compone su máscara la muerte. Podría ser la nuestra.
No, si te digo que no se trata de esto. Es más bien un par de crueles abismos negros rellenos de vapores sosegados. Humo del viento. Calandria sin destino o con destino a nunca. Te digo de estos pasos que siento tras de mí y de esa sombra a reojo larguísima que me muerde los pies. Podría ser “La Muerte” o “El muerte”. Yo no sé de qué vagina haya nacido y si su sexo fue creado por un Dios o lamido por un Diablo. Nunca La he visto a Él. Pero se que se llama a veces “Muerte”. Y descanso. Te digo que no sé de qué se trate esto, pero ayer Doña Ofelia me habló pidiéndome un poema filoso y puntiagudo para enterrárselo en el pecho. Sucumbe este poema antes de volverse redentor de cuerpos torpes. Agoniza al filo de la hoja. Tiembla. Se desvanece. Logra desaparecer.
Bienvenida a la avenida
Bienvenida a la avenida
Nueva
recién limpia
Curada de espanto a marrazos
a mano de obra
a último borde de cemento
Dijeron en los diarios que el símbolo de la ciudad había sido destruido. Nunca encontré el símbolo de la ciudad. Me daba pena.
De los más de mil fragmentos, al menos uno partió mi corazón. Remontado a bosque para ser hachazos, cierra eléctrica. Sangre por la ciudad maldita de mi cuerpo, ahí, entre mis venas lazadas a mi cuello, existe la cal de las flores paridas debajo de las piedras. Alimentadas por la alcantarilla principal del pueblo migratorio de las ratas, del municipio fantasma de alacranes dispersos a otros lados.
Doy bienvenida a la avenida, nueva, recién limpia.
Asesinos los hombres que construyeron mis manos, estos ojos ciegos a ver las diferencias de tus nalgas. Muerto de ser, camino entre la caspa de las nubes mismas que han cubierto mi cabeza todo el tiempo. Me espero. Me subo al sol en colectivo y logro ver, ahora sí, el símbolo de la ciudad.
POEMAS TOMADOS DE:
Circuito Amor, (Red Utopía Jitanjáfora, 2002), Raíces de un Sueño, (Viento al Hombro, 2002), Por las mujeres, hermanos, escribamos, (Viento al Hombro 2005), ¿A dónde van las palabras?, (UAEM, 2006) y Alba por los caminos (UNACH, 2006).
31/5/08
Mónica González Velázquez, México
Mónica González Velázquez,
México
POEMAS
SUEÑOS
Un muchacho perdido,
caminó por una angosta calle
de los barrios de mi infancia,
después de ese día
nunca lo volví a ver.
RÍO-MAR
Tengo un cántaro lleno de río,
si lo toco me da risa y algo se mueve dentro;
si alguien viene a prevenirme,
diré que el agua forma lodo
pero mis manos lo creen arcilla
y es que no soy yo,
no sé como serlo;
con la arcilla puedo construirme,
pero dentro del cántaro el agua no es río.
Sal-agua, sal-llanto, sal-barro, sal.
Tengo un cántaro roto
partido a la altura del ombligo
ya no apago la luz,
me veo reflejada en espejos de agua
que visitan mis ruinas cada mes.
POEMAS TOMADOS DE:
Tríptico de desamor, Fundación Cultural Trabajadores de Pascual y del Arte, A. C., México D.F., 2001
México
POEMAS
SUEÑOS
Un muchacho perdido,
caminó por una angosta calle
de los barrios de mi infancia,
después de ese día
nunca lo volví a ver.
RÍO-MAR
Tengo un cántaro lleno de río,
si lo toco me da risa y algo se mueve dentro;
si alguien viene a prevenirme,
diré que el agua forma lodo
pero mis manos lo creen arcilla
y es que no soy yo,
no sé como serlo;
con la arcilla puedo construirme,
pero dentro del cántaro el agua no es río.
Sal-agua, sal-llanto, sal-barro, sal.
Tengo un cántaro roto
partido a la altura del ombligo
ya no apago la luz,
me veo reflejada en espejos de agua
que visitan mis ruinas cada mes.
POEMAS TOMADOS DE:
Tríptico de desamor, Fundación Cultural Trabajadores de Pascual y del Arte, A. C., México D.F., 2001
30/5/08
Julian Herbert
Julian Herbert,
Acapulco, 1971.
Poemas
Grafitti (1)
Porque el mundo es un letrero y la mirada
no sabe descifrar sus instrucciones.
Un letrero debajo de la lluvia
con la tinta borrosa:
la palabra “césped” cayendo al hormiguero,
la palabra “pisar” cubierta de inscripciones;
y los demás quién sabe,
lejos,
como una carta de amor
escrita en el aire con los labios.
El mundo es una canción
que se pierde en la radio sin que nadie la extrañe.
La moneda que frotaste en tus manos de niño
hasta que fuiste a la tienda y te dijeron
que ya no tenía valor porque no tenía dibujos.
El mundo es una esfera,
un escritorio y mucho polvo,
un calendario con los días decapitados;
sábados largos como una carretera
por donde se camina mientras pasan coches rápidos,
lunes y miércoles de cinta en el zapato
como si no hubiera ya bastantes nudos.
El mundo es un letrero sin vocales,
un árbol que florece detrás de la pared,
una fruta que nunca madura en nuestros patios.
El mundo es nada más
este decir
y decir
y decir
que no se escucha.
Que hablen más fuerte por favor.
___
Poema tomado de: Horizonte - UNAM
Mac Donald’s
Nunca te enamores de 1 kilo
de carne molida.
Nunca te enamores de la mesa puesta,
de las viandas, de los vasos
que ella besaba con boca de insistente
mandarina helada, en polvo:
instantánea.
Nunca te enamores de este
polvo enamorado, la tos
muerta de un nombre (Ana,
Claudia, Tania: no importa,
todo nombre morirá), una llama
que se ahoga. Nunca te enamores
del soneto de otro.
Nunca te enamores de las medias azules,
de las venas azules debajo de la media,
de la carne del muslo, esa
carne tan superficial.
Nunca te enamores de la cocinera.
Pero nunca te enamores, también,
tampoco,
del domingo: futbol, comida rápida,
nada en la mente sino sogas como cunas.
Nunca te enamores de la muerte,
su lujuria de doncella,
su sevicia de perro,
su tacto de comadrona.
Nunca te enamores en hoteles, en
pretérito simple, en papel
membretado, en películas porno,
en ojos fulminantes como tumbas celestes,
en hablas clandestinas, en boleros, en libros
de Denis de Rougemont.
En el speed, en el alcohol,
en la Beatriz,
en el perol:
nunca te enamores de 1 kilo de carne molida.
Nunca.
No.
Don Juan derrotado
Todas mis mujeres quieren estar con otro.
Me abandonan por un adolescente,
alaban a su esposo mientras yo las estrecho,
se van con periodistas,
con autistas,
con rubios bien dotados, con guerreros
y cantantes venidos de ultramar.
Todas son bárbaras, histéricas,
infieles: me acarician
con el filo azorado de un puñal de lencería
y se lanzan a bailar en la inmunda taberna
montadas en los ácidos corceles del calor.
(Siempre bailan con otro:
mi vida es un gazapo entre las pausas de la orquesta.)
Yo las deseo entrecortadamente,
como un caimán imbécil y violento
que gusta de la presa aderezada con veneno.
Yo las deseo en las cornisas más esbeltas del amor.
Abismos sucesivos y dádivas perpetuas,
sus cuerpos se prolongan en mí hasta confundirse:
una compra cortinas,
ésta me pide que por favor la abofetee,
aquélla está sentada en un parque vacío,
la mirada perdida, comiéndose un helado.
Yo les muerdo los cuellos,
les palpo cada legua de la piel,
les hablo con la piedad de un epiléptico
que habla a sus pesadillas.
Ellas no duermen nunca: su único empeño
es la traición.
Celosas. Inconstantes.
Me arrojan de sus vidas como a un príncipe azul
que es echado de la fiesta de disfraces
con nada más que un vaso desechable en la mano.
Todas me engañan. Todas.
En sus brazos,
yendo de unos a otros brazos,
me siento como César, que miraba
–mientras ardían en su pecho los cuchillos–
algunos de los rostros que más amó.
Tan claro como una tumba
para Lauréline
Oscuro como la tumba donde yace mi amigo
Malcolm Lowry
1
Una esfera lúcida: viento,
colibríes,
esquizofrenia atravesando las montañas.
El bosque a donde fuimos, aserrín
de alto voltaje derramado en la niebla
–mas sin fulminación: todo tan claro
como una tumba a ras de aurora.
Vine a morir –farsa back pack, pasa un camión
destartalado– en el ojo de un hongo alucinógeno Y tú
te reíste y quitaste con tus uñas
las bacterias:
pedacitos de piel muerta de mi cara.
Una esfera lúcida, un cántaro de espanto
comido este derrumbe.
Espié la lentitud. La arboleda desnuda
como una sibila al entrar en su baño.
Vi más abajo las cenizas
de otra sibila adulterada,
ojos en éxtasis las hojas calcinadas,
una hipodérmica vacía de cielo en su mano.
Vi el sábado incrustado
en una lágrima de velocidad.
Y no vi
los colores (mi cara en clorofila,
los látigos de sepia desgajando la madera), pero sí
el resplandor de la oscuridad.
Frases cúbicas, ideas
refractarias a su peso de fractal.
(Vi
también unas violetas.
Me consolaron
cuando estábamos allá.)
2
Compramos dos viajes de hongos
por 80 pesos.
Rentamos la cabaña por 70.
La comida también era barata.
El dinero nos ha seguido desde el norte
por todas las carreteras–
quiero decir, nos ha dejado:
[Et in]
Arcadia de meseros y de recepcionistas
con las manos amputadas en el filo del ego (en el filo
del oro).
Buitres sobrevolando la terraza del Majestic
y en el zócalo un gran buitre de lino de la patria;
billetes rojos y azules quemados en el prisma del mezcal,
billetes fuente que mana y corre aunque es de noche,
tersos billetes arrojados a la danza del paisaje desde la cima de la ruina
(el mundo es una bailarina desnuda),
viejos y grises y pálidos billetes
defenestrados al alba en canteras de euforia,
en farmacias de la Tierra Prometida:
todo el dragón del mar,
toda la simetría,
toda la luz lanzada en el azar de un cubilete
tendrán una etiqueta con su precio
en el extremo real de las apoteosis.
El dinero es la alcoba donde posamos nuestro corazón feérico,
nuestras volutas nítidas de serpiente emplumada.
Le fric est notre patrie commune,
Lauréline:
donne-moi, donne-moi ton argent.
Sé que comimos suculencias nauseabundas,
que el sinsabor de las verdades que compramos
desaparecerá. Pero nuestra vivencia
es más precisa que la fe.
3
Todos estamos muertos en San José del Pacífico.
Todos resucitamos en San José del Pacífico.
En San José del Pacífico viene a dormir la profecía, y la risa es un alambre del invierno,
y el doctor Freud es un perro lamiéndose el glande doblado sobre su propio esqueleto.
En San José del Pacífico salimos del baño para entrar en una guerra: cota de niebla,
caparazones de musgo en la respiración, cuerpos silbados en el Limbo de la flecha.
En San José del Pacífico hacen fiestas en marzo, pero en julio solamente sopla el viento:
escucha cómo fluye cada vez que lo digo: el viento, fluye el viento, escucha cómo fluye más allá de la fiesta cada vez que lo digo:
hacen fiestas en marzo, pero en julio
solamente sopla el viento.
Párpados de bonanza caen a la cara de los cadáveres en San José del Pacífico,
caen también junto a la carretera expendios de pan y botellas al tiempo,
y cae incluso el tiempo como una plancha de acero en un rastro a veces,
y a veces
como un durazno rojo.
No he visto policías en San José del Pacífico.
No he visto prostitutas.
No he visto a Dios.
En San José del Pacífico todos estamos muertos,
todos resucitamos
para beber café junto a los jipis del expendio. Hasta que viene el hongo:
la humedad, la radio-
actividad, la polución de tanta risa.
La parte más visible de la bomba.
4
[...]
Me llamo 2 de la tarde y me duele la cabeza.
(etcétera)
[...]
la expresión como un acto diletante
el balbuceo como una máquina de precisión
(toda esa retórica de callar o caer majestuosamente, etcétera)
[...]
(“mantenga su distancia
no ciegue mis manadas con
ese resplandor
(usted es mi invitado
(no mi cliente)
mantenga su distancia”))
[...]
lo que aparece en la escritura:
una versión autorizada, una
Vulgata
de la mente:
* * *
Mírate en este azul sin habla:
un cielo que parece una tabla
de tan pulido, de tan recto –tabla
de raíz de aire: callada,
tan azul. Mírate
como se mira un ciervo en el paisaje
aunque, camino de la sed, nada
le sea temblor, temor, estanque;
mírate desaparecer en los zarzales.
Una mariposa roja cruza la hondonada y,
mientras la señalas,
se engasta en el cielo sin nubes.
Un suspiro. Un incendio:
un anillo que vuela en tu dedo
hacia el interior.
* * *
Tropas de desengaño colorean –claro
como una tumba– el aire. La descomposición
encarna en lo naranja (bacteria
venenosa); debajo de este árbol
soy su caníbal: soy su reencarnación.
Raíces de agua negra,
gargajos sin sonido: escupo un lodo ácido
encima de mi amor.
San José del Pacífico, verano 2003
(Tomados del libro Kubla Khan, Era, 2005)
Acapulco, 1971.
Poemas
Grafitti (1)
Porque el mundo es un letrero y la mirada
no sabe descifrar sus instrucciones.
Un letrero debajo de la lluvia
con la tinta borrosa:
la palabra “césped” cayendo al hormiguero,
la palabra “pisar” cubierta de inscripciones;
y los demás quién sabe,
lejos,
como una carta de amor
escrita en el aire con los labios.
El mundo es una canción
que se pierde en la radio sin que nadie la extrañe.
La moneda que frotaste en tus manos de niño
hasta que fuiste a la tienda y te dijeron
que ya no tenía valor porque no tenía dibujos.
El mundo es una esfera,
un escritorio y mucho polvo,
un calendario con los días decapitados;
sábados largos como una carretera
por donde se camina mientras pasan coches rápidos,
lunes y miércoles de cinta en el zapato
como si no hubiera ya bastantes nudos.
El mundo es un letrero sin vocales,
un árbol que florece detrás de la pared,
una fruta que nunca madura en nuestros patios.
El mundo es nada más
este decir
y decir
y decir
que no se escucha.
Que hablen más fuerte por favor.
___
Poema tomado de: Horizonte - UNAM
Mac Donald’s
Nunca te enamores de 1 kilo
de carne molida.
Nunca te enamores de la mesa puesta,
de las viandas, de los vasos
que ella besaba con boca de insistente
mandarina helada, en polvo:
instantánea.
Nunca te enamores de este
polvo enamorado, la tos
muerta de un nombre (Ana,
Claudia, Tania: no importa,
todo nombre morirá), una llama
que se ahoga. Nunca te enamores
del soneto de otro.
Nunca te enamores de las medias azules,
de las venas azules debajo de la media,
de la carne del muslo, esa
carne tan superficial.
Nunca te enamores de la cocinera.
Pero nunca te enamores, también,
tampoco,
del domingo: futbol, comida rápida,
nada en la mente sino sogas como cunas.
Nunca te enamores de la muerte,
su lujuria de doncella,
su sevicia de perro,
su tacto de comadrona.
Nunca te enamores en hoteles, en
pretérito simple, en papel
membretado, en películas porno,
en ojos fulminantes como tumbas celestes,
en hablas clandestinas, en boleros, en libros
de Denis de Rougemont.
En el speed, en el alcohol,
en la Beatriz,
en el perol:
nunca te enamores de 1 kilo de carne molida.
Nunca.
No.
Don Juan derrotado
Todas mis mujeres quieren estar con otro.
Me abandonan por un adolescente,
alaban a su esposo mientras yo las estrecho,
se van con periodistas,
con autistas,
con rubios bien dotados, con guerreros
y cantantes venidos de ultramar.
Todas son bárbaras, histéricas,
infieles: me acarician
con el filo azorado de un puñal de lencería
y se lanzan a bailar en la inmunda taberna
montadas en los ácidos corceles del calor.
(Siempre bailan con otro:
mi vida es un gazapo entre las pausas de la orquesta.)
Yo las deseo entrecortadamente,
como un caimán imbécil y violento
que gusta de la presa aderezada con veneno.
Yo las deseo en las cornisas más esbeltas del amor.
Abismos sucesivos y dádivas perpetuas,
sus cuerpos se prolongan en mí hasta confundirse:
una compra cortinas,
ésta me pide que por favor la abofetee,
aquélla está sentada en un parque vacío,
la mirada perdida, comiéndose un helado.
Yo les muerdo los cuellos,
les palpo cada legua de la piel,
les hablo con la piedad de un epiléptico
que habla a sus pesadillas.
Ellas no duermen nunca: su único empeño
es la traición.
Celosas. Inconstantes.
Me arrojan de sus vidas como a un príncipe azul
que es echado de la fiesta de disfraces
con nada más que un vaso desechable en la mano.
Todas me engañan. Todas.
En sus brazos,
yendo de unos a otros brazos,
me siento como César, que miraba
–mientras ardían en su pecho los cuchillos–
algunos de los rostros que más amó.
Tan claro como una tumba
para Lauréline
Oscuro como la tumba donde yace mi amigo
Malcolm Lowry
1
Una esfera lúcida: viento,
colibríes,
esquizofrenia atravesando las montañas.
El bosque a donde fuimos, aserrín
de alto voltaje derramado en la niebla
–mas sin fulminación: todo tan claro
como una tumba a ras de aurora.
Vine a morir –farsa back pack, pasa un camión
destartalado– en el ojo de un hongo alucinógeno Y tú
te reíste y quitaste con tus uñas
las bacterias:
pedacitos de piel muerta de mi cara.
Una esfera lúcida, un cántaro de espanto
comido este derrumbe.
Espié la lentitud. La arboleda desnuda
como una sibila al entrar en su baño.
Vi más abajo las cenizas
de otra sibila adulterada,
ojos en éxtasis las hojas calcinadas,
una hipodérmica vacía de cielo en su mano.
Vi el sábado incrustado
en una lágrima de velocidad.
Y no vi
los colores (mi cara en clorofila,
los látigos de sepia desgajando la madera), pero sí
el resplandor de la oscuridad.
Frases cúbicas, ideas
refractarias a su peso de fractal.
(Vi
también unas violetas.
Me consolaron
cuando estábamos allá.)
2
Compramos dos viajes de hongos
por 80 pesos.
Rentamos la cabaña por 70.
La comida también era barata.
El dinero nos ha seguido desde el norte
por todas las carreteras–
quiero decir, nos ha dejado:
[Et in]
Arcadia de meseros y de recepcionistas
con las manos amputadas en el filo del ego (en el filo
del oro).
Buitres sobrevolando la terraza del Majestic
y en el zócalo un gran buitre de lino de la patria;
billetes rojos y azules quemados en el prisma del mezcal,
billetes fuente que mana y corre aunque es de noche,
tersos billetes arrojados a la danza del paisaje desde la cima de la ruina
(el mundo es una bailarina desnuda),
viejos y grises y pálidos billetes
defenestrados al alba en canteras de euforia,
en farmacias de la Tierra Prometida:
todo el dragón del mar,
toda la simetría,
toda la luz lanzada en el azar de un cubilete
tendrán una etiqueta con su precio
en el extremo real de las apoteosis.
El dinero es la alcoba donde posamos nuestro corazón feérico,
nuestras volutas nítidas de serpiente emplumada.
Le fric est notre patrie commune,
Lauréline:
donne-moi, donne-moi ton argent.
Sé que comimos suculencias nauseabundas,
que el sinsabor de las verdades que compramos
desaparecerá. Pero nuestra vivencia
es más precisa que la fe.
3
Todos estamos muertos en San José del Pacífico.
Todos resucitamos en San José del Pacífico.
En San José del Pacífico viene a dormir la profecía, y la risa es un alambre del invierno,
y el doctor Freud es un perro lamiéndose el glande doblado sobre su propio esqueleto.
En San José del Pacífico salimos del baño para entrar en una guerra: cota de niebla,
caparazones de musgo en la respiración, cuerpos silbados en el Limbo de la flecha.
En San José del Pacífico hacen fiestas en marzo, pero en julio solamente sopla el viento:
escucha cómo fluye cada vez que lo digo: el viento, fluye el viento, escucha cómo fluye más allá de la fiesta cada vez que lo digo:
hacen fiestas en marzo, pero en julio
solamente sopla el viento.
Párpados de bonanza caen a la cara de los cadáveres en San José del Pacífico,
caen también junto a la carretera expendios de pan y botellas al tiempo,
y cae incluso el tiempo como una plancha de acero en un rastro a veces,
y a veces
como un durazno rojo.
No he visto policías en San José del Pacífico.
No he visto prostitutas.
No he visto a Dios.
En San José del Pacífico todos estamos muertos,
todos resucitamos
para beber café junto a los jipis del expendio. Hasta que viene el hongo:
la humedad, la radio-
actividad, la polución de tanta risa.
La parte más visible de la bomba.
4
[...]
Me llamo 2 de la tarde y me duele la cabeza.
(etcétera)
[...]
la expresión como un acto diletante
el balbuceo como una máquina de precisión
(toda esa retórica de callar o caer majestuosamente, etcétera)
[...]
(“mantenga su distancia
no ciegue mis manadas con
ese resplandor
(usted es mi invitado
(no mi cliente)
mantenga su distancia”))
[...]
lo que aparece en la escritura:
una versión autorizada, una
Vulgata
de la mente:
* * *
Mírate en este azul sin habla:
un cielo que parece una tabla
de tan pulido, de tan recto –tabla
de raíz de aire: callada,
tan azul. Mírate
como se mira un ciervo en el paisaje
aunque, camino de la sed, nada
le sea temblor, temor, estanque;
mírate desaparecer en los zarzales.
Una mariposa roja cruza la hondonada y,
mientras la señalas,
se engasta en el cielo sin nubes.
Un suspiro. Un incendio:
un anillo que vuela en tu dedo
hacia el interior.
* * *
Tropas de desengaño colorean –claro
como una tumba– el aire. La descomposición
encarna en lo naranja (bacteria
venenosa); debajo de este árbol
soy su caníbal: soy su reencarnación.
Raíces de agua negra,
gargajos sin sonido: escupo un lodo ácido
encima de mi amor.
San José del Pacífico, verano 2003
(Tomados del libro Kubla Khan, Era, 2005)
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